Gregorio Ocaña parece decidido a dar un giro radical a la actual plantilla del Almansa.
La situación del Almansa vivirá un nuevo capítulo. El entrenador, Gregorio Ocaña, quiere cambiar el actual proyecto con varias bajas y fichajes y la directiva concede dos semanas de margen.
Nuevo capítulo en la historia que está viviendo el Almansa en este inicio de liga. Primero el anuncio de la directiva de congelar la mitad de los sueldos, luego la marcha de Yosu y las bajas de Bauti y Felipe, más tarde la decisión de Moraga de encontrar otro equipo, la restitución posterior de la sanción y ahora viene el cambio del actual proyecto.
El lunes por la noche la directiva se reunió con el entrenador, Gregorio Ocaña, para analizar lo sucedido en Illescas. En la misma, el técnico reconoció abiertamente que se ha equivocado en los fichajes realizados al comienzo de temporada y de los que sólo él es responsable. Le han fallado los refuerzos de confianza que llevó al equipo, que son caros y, sin embargo, no han marcado las diferencias.
El presidente, Diego Milán, ha señalado que "el entrenador se ha dado cuenta que son los futbolistas locales los que más luchan". Una apreciación que puede esconder ciertas diferencias respecto a las alineaciones que realiza el propio Ocaña y que el mandatario rechaza: "Los problemas del equipo son una cuestión de la plantilla y del entrenador".
Sin embargo en la misma reunión Gregorio Ocaña pidió que le dejaran hacer: "Estoy dispuesto a dar un giro radical a todo esto, pero la directiva tiene que confiar en mí. Ahora mismo no soy feliz. Se ha demostrado que lo que tenemos no sirve. Hay que cambiar el equipo. No tengo problemas en cambiar cromos al mismo precio, unos jugadores por otros y volver a pelear con los mejores, pero hay que hacerlo rápido".
Precisamente la directiva ha pedido dos semanas de margen antes de adoptar tan drástica medida. Si el equipo reacciona todo el cambio podría paralizarse o tal vez no. Eso ya se verá. Lo que sí quiere el preparador es recibir toda la confianza para abordar el cambio. Es decir, que los futbolistas que él decida deben marcharse sean esos y no provoquen ni alarma ni quejas de aquellos directivos que preferirían fueran otros.
Fuente: El Digital Castilla-La Mancha |